
Así nació Belora
A los cinco años pedí aprender computación. Me dijeron que primero tenía que aprender a leer y escribir. Así que esperé.
Tardé bastante más de lo que imaginaba. En el medio emprendí de todo, trabajé de muchas cosas, incluso transité el mundo de emprender elaborando mis propios productos. Ahí pude conocer desde adentro lo que es crear algo con tus propias manos y preguntarme si todo ese esfuerzo realmente valía la pena. Hasta que volví a lo que había querido desde el principio: la tecnología. No como un trabajo más, sino como la forma en que mejor sé ayudar.
Hoy soy programadora y lo que más me gusta es poder usar la tecnología para resolver los problemas de quienes emprenden.
No los grandes problemas de las grandes empresas. Los de las personas como vos y como yo, que trabajamos todos los días para que nuestro emprendimiento logre no solo sobrevivir, sino crecer.
Belora nació de ahí. De saber lo que se siente emprender sin claridad, y de haber aprendido cómo construir la herramienta que a mí me hubiera servido.